La
meditación es el florecimiento de la comprensión.
La comprensión es un
rayo que destruye. La comprensión puede alterar el curso de la vida, el
modo que uno tiene de pensar y actuar. Sin la comprensión no hay fin
para el dolor. El dolor termina sólo a
través del conocimiento propio, de la lúcida percepción alerta de cada
pensamiento y sentimiento, de cada uno de los movimientos de lo
consciente y lo oculto.
La meditación es la comprensión de la
conciencia, la recóndita y la visible, y del movimiento que se encuentra
más allá de todo pensamiento.
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